sábado, 1 de octubre de 2011

Lejanía.

Que el rencor se desvanezca
que la lluvia se lo lleve,
que se fundan en el viento
de este invierno tan caliente.
Que mi angustia se transforme
en un halo de esperanza
porque siempre es negativo
lo que marca la balanza
Y será que ya no espero
Otro signo más remoto
que el de tu vida y la mía
sin más que otro terremoto
Y te siento desgarrando
cada espacio de este cuerpo
porque ya no tengo nada
más allá de tu recuerdo
Nada tiene verdadero
nada expresa acostumbrado
a dejar en los andenes
este cuerpo abandonado
Y aunque intente deletrearlo
nada más incomprensible
que el dolor de tu mirada
ante los cuerpos apacibles
Esperamos la mañana
en este cuarto aniquilado
el amor se fue de viaje
pues ya estamos oxidados.
Ahora escucho a tu saliva
que desgarra, muerde, implora
que tiremos al vacío este amargo sentimiento
de tenernos desde siempre
nada más que aquel momento.
En que siempre permitimos
sólo darnos por vencidos
y te alejas de mi vida,
esta vez muy decidido.
Vomitando estas palabras
deseándote en silencio
implorándote callada
que te alejes ya del centro.
de este cuerpo inmaculado
desdichado, intempestivo
te llevaste la esperanza
sin saber por qué camino.

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