Él es fotógrafo, pero ya no saca fotos,
no sabe porqué, dice.
un día dejó de sacar y no volvió a hacerlo.
Se aburrió, supone.
Yo no soy fotógrafa, nunca hice un curso,
nunca fuí a una clase,
sin embargo, yo no me aburro de sacar fotos
ando con una cámara analógica
de acá para allá,
como intentando captar algo,
algo que mis ojos no ven
tampoco los de él.
El de vez en cuando observa mis fotos,
me pide que se las muestre
suele mirarlas en silencio,
hace sólo pequeños comentarios,
yo fumo a su lado,
casi siempre
sólo muevo la cabeza, en forma de aprobación.
pero a decir verdad, no estoy escuchándolo.
Muchas veces encuentra alguna,
la mira un rato largo y dice
- esta me gusta.
yo sonrío.
Nunca le saqué una foto, a él.
prefiero, me digo,
que él sólo quede enmarcado en mi memoria.
Debo confesar, que a veces me despierto
ya es de día, voy al baño, y al volver
él duerme, con mi gato en los pies
siempre boca abajo,
abrazado a la almohada,
y yo entro sin hacer ruido y lo observo
y pienso, que esa es una buena imagen
que él está hermoso
y la luz le da justo,
en el torso, o en la pierna que siempre saca de la colcha.
Muchas veces, ante esa situación
agarro la cámara, en silencio con la adrenalina
que me da pensar que tal vez abra los ojos,
pero sólo enfoco, y no disparo
engaño al lente
engaño a mis ojos,
y la imagen queda en mí,
tan grabada, tan exacta,
que me basta, hoy para recordarlo
sin preguntas, sin tristezas
él pasó por acá, por mi casa, y por mi vida
dejó un rastro
que nunca podrá probarse
por medio de una foto.
jueves, 10 de octubre de 2019
miércoles, 24 de febrero de 2016
Amor
Él me dijo que me amaba, así sin más. Simplemente lo largó. No fue incómodo, es verdad, la charla dio lugar a que el con bastantes nervios me lo confirmara. Pero esas dos palabras cortas me dejaron congelada. Lo más terrible de la situación era que ahí estaba yo, hacía bastante tiempo que estaba - o estoy- enamorada de él.
Pensé un minuto en silencio, y recordé que posiblemente nada bueno iba a salir de esta charla, en las escasas dos veces anteriores en las que un hombre me habían dicho "te amo" la primera había sido mentira, y la segunda obedecía simplemente a la desesperación por retenerme, la primera me valió la juventud, la segunda la sonrisa.
Antes de que llegara la sorpresa, estábamos charlando sobre las razones por las cuales no íbamos a estar juntos, yo intentaba fumar pero mi mano temblaba vergonzosamente. Hasta ahí, me sentía cómoda jugando a los Capuleto y los Montesco, éramos Romeo y Julieta del miedo, porque a ciencia cierta, nada nos impedía estar juntos, nada más que SER AMIGOS.
Nos despedimos con un beso. El primero y el último que nos dimos, me subí a un colectivo con la promesa en mi mente, de no permitir que esta situación me impidiera seguir disfrutando de sus abrazos, seguir mirándolo a los ojos. Desaparecí, relajada.
Lloré, lloré un mes, en el bondi, en el trabajo, en la casa de mis amigas, en el ascensor de mi casa, con un kilo de helado, con el estómago vacío, lloré incansablemente, con una desesperación monstruosa, me desperté reiteradas veces llorando, quedándome sin aire. No recuerdo, en mi vida haber vivido algo tan violento, un llanto que te brota desde alguna parte que no sabés que tenés.
No volvimos a hablar, ni de esto ni de ninguna otra cosa, él se transformó en una sombra, sombra que me espía de lejos en los sitios donde nos cruzamos.
Pero lo más terrible, es que ahora puedo decir, que me dijeron "te amo" tres veces, la primera me costó la juventud, la segunda la sonrisa, y la tercera... la tercera todo.
Pensé un minuto en silencio, y recordé que posiblemente nada bueno iba a salir de esta charla, en las escasas dos veces anteriores en las que un hombre me habían dicho "te amo" la primera había sido mentira, y la segunda obedecía simplemente a la desesperación por retenerme, la primera me valió la juventud, la segunda la sonrisa.
Antes de que llegara la sorpresa, estábamos charlando sobre las razones por las cuales no íbamos a estar juntos, yo intentaba fumar pero mi mano temblaba vergonzosamente. Hasta ahí, me sentía cómoda jugando a los Capuleto y los Montesco, éramos Romeo y Julieta del miedo, porque a ciencia cierta, nada nos impedía estar juntos, nada más que SER AMIGOS.
Nos despedimos con un beso. El primero y el último que nos dimos, me subí a un colectivo con la promesa en mi mente, de no permitir que esta situación me impidiera seguir disfrutando de sus abrazos, seguir mirándolo a los ojos. Desaparecí, relajada.
Lloré, lloré un mes, en el bondi, en el trabajo, en la casa de mis amigas, en el ascensor de mi casa, con un kilo de helado, con el estómago vacío, lloré incansablemente, con una desesperación monstruosa, me desperté reiteradas veces llorando, quedándome sin aire. No recuerdo, en mi vida haber vivido algo tan violento, un llanto que te brota desde alguna parte que no sabés que tenés.
No volvimos a hablar, ni de esto ni de ninguna otra cosa, él se transformó en una sombra, sombra que me espía de lejos en los sitios donde nos cruzamos.
Pero lo más terrible, es que ahora puedo decir, que me dijeron "te amo" tres veces, la primera me costó la juventud, la segunda la sonrisa, y la tercera... la tercera todo.
lunes, 5 de octubre de 2015
lunes, 18 de mayo de 2015
Sosomo
Si tuviera que elegir, te elegiría.
Porque si me pongo a analizar, me gustas más que un librito de Bukowski, un paisaje de Bolaño, más que un enredo de Girondo.
Me gusta verte intentando amanecer, tirado en la cama con una mueca de pánico, el pánico que a uno le da pensar que le llegó la hora, la hora de entregarse o de huir, decisión complicada a esta altura. Pero esto ya no importa, porque sea cual sea la decisión eso me gusta más que un feriado frío, con mate y medialunas, una película de Wong Kar Wai o un simple cariño en la espalda.
Prefiero tus besos en las mejillas, esos que con certeza sé, duran no dos ni ocho, si no cinco misisipis, tus "no te vayas", que me gustan más que la lluvia torrencial en verano, las vacaciones.
Me gustan tus miedos, tu pregunta recurrente "¿qué voy a hacer con vos Micaela?" la espero, y disfruto el vacío que me da no poder contestarla, me gustan las preguntas sin respuesta, porque creo que eso somos. Una torturante pregunta, un letargo imperdonable.
Porque si me pongo a analizar, me gustas más que un librito de Bukowski, un paisaje de Bolaño, más que un enredo de Girondo.
Me gusta verte intentando amanecer, tirado en la cama con una mueca de pánico, el pánico que a uno le da pensar que le llegó la hora, la hora de entregarse o de huir, decisión complicada a esta altura. Pero esto ya no importa, porque sea cual sea la decisión eso me gusta más que un feriado frío, con mate y medialunas, una película de Wong Kar Wai o un simple cariño en la espalda.
Prefiero tus besos en las mejillas, esos que con certeza sé, duran no dos ni ocho, si no cinco misisipis, tus "no te vayas", que me gustan más que la lluvia torrencial en verano, las vacaciones.
Me gustan tus miedos, tu pregunta recurrente "¿qué voy a hacer con vos Micaela?" la espero, y disfruto el vacío que me da no poder contestarla, me gustan las preguntas sin respuesta, porque creo que eso somos. Una torturante pregunta, un letargo imperdonable.
miércoles, 20 de agosto de 2014
Crónica II
Pasaron los días, no sé cuantos, por estos momentos, no tengo lo que se dice, conciencia de las horas, y los minutos. Sólo sé que esperé este fin de semana largo, sabiendo que viajaría a la plata, a ver una banda, que no era la suya, en el mismo lugar donde un tiempo antes lo crucé. Hasta ahí, no sabía nada más sobre estos días, no tenía planes, sabía que él iba a continuar con su larga gira, esa que viene desde hace tanto tiempo, que tocaría, y que a nuestro regreso, volverían las charlas y los ciberbesos en la frente.
Pero apareció, para avisarme que tenía unos días, hasta el próximo helado show en Puerto Montt, que según dijo, sería frío pero divertido.
Me habló.
-Voy, dijo. Tardó cinco minutos en contestar, y pulverizó mis nervios con una frase que pasará un tiempo hasta que olvide, "Su operación ha sido satisfactoria, tengo pasaje, llego mañana, me recibes?".
La cuestión, es que cuando empecé hace unos días a escribir esto, jamás imaginé que me vería (al menos no tan pronto), parada en la puerta de vuelos internacionales, con un nudo en la panza y el pelo despeinado.
Confié, no tenía ninguna certeza, nada más que una palabra que venía mediante alguna de esas nuevas formas que se manifiestan gracias a internet, sólo ellas confirmaban que ahí debía estar esperando.
Tenía calor, muchísimo calor, sentía como algo estaba pasando dentro mío, y creo que pocas veces tuve tanto miedo. Fue gracioso, porque en algún punto, pensaba que todo esto podía no ser real, situación en la cual, planeaba tomarme sola y abatida el 37 a casa, pensando que había sido un chiste gracioso y elaborado.
Siempre odié un poco los aeropuertos, siempre me generaron un vacío particular, el mismo que ese día y en ese momento se estaba llenando.
Pero parece que a veces los planetas se alinean, o eso al menos sentí cuando se abrió la gran puerta mecánica, y lo vi atravesar las paredes de vidrio con un pequeño bolso y un estuche gris y celeste que traía su bien más preciado, esa hermosa guitarra con soles, y colores, estaba ahí, era él. Me buscó, me vió y pude ver como sus labios dejaban ver sus dientes afilados.
A un hombre oriental, se le cayeron las pastillas, miles de bolitas blancas, pequeñas de azúcar, pero quien se dirigía hacia mí, no lo notó
- Mirá, es "Daríoy" comentó una pareja de compatriotas tuyos, que llevaban la cara del sufrimiento y la alegría que significa esperar a alguien en un aeropuerto, los mismos compatriotas que cuando llegó a mi, nos vieron besarnos.
Pero apareció, para avisarme que tenía unos días, hasta el próximo helado show en Puerto Montt, que según dijo, sería frío pero divertido.
Me habló.
-Voy, dijo. Tardó cinco minutos en contestar, y pulverizó mis nervios con una frase que pasará un tiempo hasta que olvide, "Su operación ha sido satisfactoria, tengo pasaje, llego mañana, me recibes?".
La cuestión, es que cuando empecé hace unos días a escribir esto, jamás imaginé que me vería (al menos no tan pronto), parada en la puerta de vuelos internacionales, con un nudo en la panza y el pelo despeinado.
Confié, no tenía ninguna certeza, nada más que una palabra que venía mediante alguna de esas nuevas formas que se manifiestan gracias a internet, sólo ellas confirmaban que ahí debía estar esperando.
Tenía calor, muchísimo calor, sentía como algo estaba pasando dentro mío, y creo que pocas veces tuve tanto miedo. Fue gracioso, porque en algún punto, pensaba que todo esto podía no ser real, situación en la cual, planeaba tomarme sola y abatida el 37 a casa, pensando que había sido un chiste gracioso y elaborado.
Siempre odié un poco los aeropuertos, siempre me generaron un vacío particular, el mismo que ese día y en ese momento se estaba llenando.
Pero parece que a veces los planetas se alinean, o eso al menos sentí cuando se abrió la gran puerta mecánica, y lo vi atravesar las paredes de vidrio con un pequeño bolso y un estuche gris y celeste que traía su bien más preciado, esa hermosa guitarra con soles, y colores, estaba ahí, era él. Me buscó, me vió y pude ver como sus labios dejaban ver sus dientes afilados.
A un hombre oriental, se le cayeron las pastillas, miles de bolitas blancas, pequeñas de azúcar, pero quien se dirigía hacia mí, no lo notó
- Mirá, es "Daríoy" comentó una pareja de compatriotas tuyos, que llevaban la cara del sufrimiento y la alegría que significa esperar a alguien en un aeropuerto, los mismos compatriotas que cuando llegó a mi, nos vieron besarnos.
viernes, 15 de agosto de 2014
Crónica I
Día 1: Hace algo así como un año que lo pienso, miro sus apariciones, sus videos, tiene 32 años, cabello castaño, ojos casi amarillos. Me gustó durante bastante tiempo imaginar un supuesto encuentro, natural, no forzado. Tal vez, yo simplemente pasaba a su lado, y él me miraba, sólo eso.
Hace algo así como dos meses, viajó desde su país natal, para venir a tocar a La Plata, no dudé y fuí a su recital.
Era aún más hermoso en vivo que en cualquiera de sus videos, tenía la mirada perdida, estaba como inmerso en sus pensamientos, subío al escenario, y cantó prolijamente varias de sus canciones, sin pronunciar palabra extra. Al terminar el show bajó del escenario, yo cargué mis cosas, y me dirigí a la puerta, pasé a su lado y me miró, fué algo así, tal cual como lo había imaginado. Miré el piso, me subí al auto y volví a Capital.
Como bien ya dije pasaron dos meses de aquel acontecimiento, en el medio me fuí de viaje, y continué con la euforia que dejan los recitales hermosos, lo rememoré incansablemente, escuchando temas por internet.
Pero hace unos días, ocurrió algo extraño. Me desperté seis y veinte de la mañana para ir al trabajo, como todas las mañanas, desde la cama y con los ojos medios pegados, miré el celular. Tenía una solicitud de amistad en facebook, un nombre extraño pero llamativo, un perfil sin foto. Como siempre hago en estos casos, continué con mi rutina sabiendo que no iba a aceptarlo, pero por alguna razón, me dio curiosidad. Tenía 16 amigos, y el facebook había estado cerrado desde el 2010 hasta la actualidad. Me llamó la atención, y comencé a pensar que conocía ese nombre, que debía conocerlo de algún lado. No sé porqué se me ocurrió, pero decidí entrar a google a ver si me aparecía algo sobre él, y de repente, LA SORPRESA, era él, aquel hombre.
Era imposible, no podía estar pasando, de las más de cien mil personas que seguían su cuenta oficial, ¿cómo él podía haberme agregado? Era una joda, y de eso estaba segura. Alguien me estaba haciendo un chiste.
Esa noche lo soñé.
Día 2:
Continué mi rutina normal, y de vuelta en mi casa, entré a su perfil, para ver si había habido algún movimiento y nada, no había ocurrido nada, ningún comentario, nada. Me pareció divertido, pensé que hacía mucho tiempo que no jugaba a ser Sherlok Holmes, lo acepté, y decidí desenmarañar el asunto.
Ese mismo día, decidí mandarle un mensaje, con un simple "Hola!", así, tal cual.
Pasaron las horas, y no aparecía la maldita tilde, no lo había visto, no se había conectado, de hecho no lo hizo, no hasta el otro día.
Esa noche lo soñé.
Día 3:
Al volver del trabajo, me conecté y chateé con un amigo, a quién le comenté el asunto, y tras pensar también que era un chiste, me pregunta: ¿Alguna vez te pasó, querer tanto algo que el universo conspira para que ocurra? Si, me pasó, creo que debe haberme ocurrido alguna vez, pero si de algo estoy segura, es que nunca, pero nunca me pasó con algo que consideré, como mínimo imposible.
De todas formas, pasaron las horas, y nada había cambiado, aquel hombre, o su impostor no habían aparecido, mala suerte pensé, continué con mi día, fuí al gimnasio, volví, cené. Eran las once de la noche, y ya estaba un poco cansada, decidí acostarme, tras dar unas vueltas en la cama mi celular me avisó que alguien me había hablado desde el chat del facebook, debe ser Iñaki pensé, o Facu, analicé si realmente valía la pena buscar el celular que estaba enchufado lejos de mi alcance, me levanté.
Era él, tras seis horas de chat, comencé a vislumbrar la pequeña posibilidad de que no fuera un impostor, de que por alguna extraña razón, él estaba tocando las puertas del mundo real, anunciándose tras sus manos, avisándome que el universo era pequeño, que las cosas fantásticas no solo ocurren en cuentos. Que la conexión existe, y se manifiesta de diversas formas.
Hace algo así como dos meses, viajó desde su país natal, para venir a tocar a La Plata, no dudé y fuí a su recital.
Era aún más hermoso en vivo que en cualquiera de sus videos, tenía la mirada perdida, estaba como inmerso en sus pensamientos, subío al escenario, y cantó prolijamente varias de sus canciones, sin pronunciar palabra extra. Al terminar el show bajó del escenario, yo cargué mis cosas, y me dirigí a la puerta, pasé a su lado y me miró, fué algo así, tal cual como lo había imaginado. Miré el piso, me subí al auto y volví a Capital.
Como bien ya dije pasaron dos meses de aquel acontecimiento, en el medio me fuí de viaje, y continué con la euforia que dejan los recitales hermosos, lo rememoré incansablemente, escuchando temas por internet.
Pero hace unos días, ocurrió algo extraño. Me desperté seis y veinte de la mañana para ir al trabajo, como todas las mañanas, desde la cama y con los ojos medios pegados, miré el celular. Tenía una solicitud de amistad en facebook, un nombre extraño pero llamativo, un perfil sin foto. Como siempre hago en estos casos, continué con mi rutina sabiendo que no iba a aceptarlo, pero por alguna razón, me dio curiosidad. Tenía 16 amigos, y el facebook había estado cerrado desde el 2010 hasta la actualidad. Me llamó la atención, y comencé a pensar que conocía ese nombre, que debía conocerlo de algún lado. No sé porqué se me ocurrió, pero decidí entrar a google a ver si me aparecía algo sobre él, y de repente, LA SORPRESA, era él, aquel hombre.
Era imposible, no podía estar pasando, de las más de cien mil personas que seguían su cuenta oficial, ¿cómo él podía haberme agregado? Era una joda, y de eso estaba segura. Alguien me estaba haciendo un chiste.
Esa noche lo soñé.
Día 2:
Continué mi rutina normal, y de vuelta en mi casa, entré a su perfil, para ver si había habido algún movimiento y nada, no había ocurrido nada, ningún comentario, nada. Me pareció divertido, pensé que hacía mucho tiempo que no jugaba a ser Sherlok Holmes, lo acepté, y decidí desenmarañar el asunto.
Ese mismo día, decidí mandarle un mensaje, con un simple "Hola!", así, tal cual.
Pasaron las horas, y no aparecía la maldita tilde, no lo había visto, no se había conectado, de hecho no lo hizo, no hasta el otro día.
Esa noche lo soñé.
Día 3:
Al volver del trabajo, me conecté y chateé con un amigo, a quién le comenté el asunto, y tras pensar también que era un chiste, me pregunta: ¿Alguna vez te pasó, querer tanto algo que el universo conspira para que ocurra? Si, me pasó, creo que debe haberme ocurrido alguna vez, pero si de algo estoy segura, es que nunca, pero nunca me pasó con algo que consideré, como mínimo imposible.
De todas formas, pasaron las horas, y nada había cambiado, aquel hombre, o su impostor no habían aparecido, mala suerte pensé, continué con mi día, fuí al gimnasio, volví, cené. Eran las once de la noche, y ya estaba un poco cansada, decidí acostarme, tras dar unas vueltas en la cama mi celular me avisó que alguien me había hablado desde el chat del facebook, debe ser Iñaki pensé, o Facu, analicé si realmente valía la pena buscar el celular que estaba enchufado lejos de mi alcance, me levanté.
Era él, tras seis horas de chat, comencé a vislumbrar la pequeña posibilidad de que no fuera un impostor, de que por alguna extraña razón, él estaba tocando las puertas del mundo real, anunciándose tras sus manos, avisándome que el universo era pequeño, que las cosas fantásticas no solo ocurren en cuentos. Que la conexión existe, y se manifiesta de diversas formas.
viernes, 15 de noviembre de 2013
El alma mala de las cosas.
Vislumbro el poder del desamor, desato el desasosiego, la tormenta de la nada, la levedad de lo grave, lo insulso que en ocasiones se vuelve poderoso.
Determino innumerables veces lo existencial, me configuro fuerte, veloz y certera, te reduzco a la nada, no existís ni en el recuerdo, ¡pum! el vacío.
Renazco desde los huesos, choco al mundo con la furia de las luces del infierno, la luz que extingue el vacío, el alma mala de las cosas, el poder de lo indescriptible, del ser iluminado.
Luz, terror y poder, reinando las realidades de la mente, la poesía en la música, el sonido de los libros, lo inexplicable se vuelve simple, complicando las simplicidades, somos fuerza, energía. Arremetemos con velocidad el todo que asfixia.
Me desvanezco, así estoy, eso soy.
Determino innumerables veces lo existencial, me configuro fuerte, veloz y certera, te reduzco a la nada, no existís ni en el recuerdo, ¡pum! el vacío.
Renazco desde los huesos, choco al mundo con la furia de las luces del infierno, la luz que extingue el vacío, el alma mala de las cosas, el poder de lo indescriptible, del ser iluminado.
Luz, terror y poder, reinando las realidades de la mente, la poesía en la música, el sonido de los libros, lo inexplicable se vuelve simple, complicando las simplicidades, somos fuerza, energía. Arremetemos con velocidad el todo que asfixia.
Me desvanezco, así estoy, eso soy.
jueves, 27 de junio de 2013
I
Nunca nos olvidaremos de los caras pálidas, de la lluvia, la ventana
no lograrán que olvidemos madrugadas ajenas
menos aún tantas propias.
Lo impropio no es más que lo alejado,
pero te veo con el fondo de nubes,
y te ves tan externo,
no sos más que un hombre, hombre y título
de hombre y de otras tantas cosas
título que no te dí, que robaste.
Actuás ajeno, relajado,
como quien roba una flor, despojado de toda culpabilidad
¿quién soy yo para juzgarte?
rompés tantas leyes, y no me importa,
no puedo tenerte y no,
quererte y no,
dejarte ser y no,
porque respeto y entiendo, debo optar por una.
como si la ley fuera algo más que penar lo que no nos gusta,
pero vos me gustás, dejémoslo ser.
no lograrán que olvidemos madrugadas ajenas
menos aún tantas propias.
Lo impropio no es más que lo alejado,
pero te veo con el fondo de nubes,
y te ves tan externo,
no sos más que un hombre, hombre y título
de hombre y de otras tantas cosas
título que no te dí, que robaste.
Actuás ajeno, relajado,
como quien roba una flor, despojado de toda culpabilidad
¿quién soy yo para juzgarte?
rompés tantas leyes, y no me importa,
no puedo tenerte y no,
quererte y no,
dejarte ser y no,
porque respeto y entiendo, debo optar por una.
como si la ley fuera algo más que penar lo que no nos gusta,
pero vos me gustás, dejémoslo ser.
sábado, 9 de marzo de 2013
Morte
No entiendo, como en la vida vivimos tantos desencuentros, si
al fin y al cabo todos vamos hacia la muerte.
martes, 5 de marzo de 2013
jueves, 7 de febrero de 2013
Signo claro
Tus zapatillas, sucias zapatillas
Que aparecen en la foto,
Que aprietan un pedal
Que se enredan con el cable.
Las mismas que durmieron bajo mi cama.
hace ya como mil noches,
Una zapatilla,
Gris,
Como vos,
Como la nada.
martes, 27 de noviembre de 2012
De a poco.
A veces, después de tanta oscuridad
necesitamos que la luz llegue tenue
Yo no quiero morir encandilada.
necesitamos que la luz llegue tenue
Yo no quiero morir encandilada.
viernes, 12 de octubre de 2012
Secreto
Yo vi a las paredes escuchar lo que hablamos
vi también el miedo de tu boca
que pronunció el silencio.
Sentí con mi dedo, el tibio tacto de tu nuez
vi tus facciones, por detrás de la piel que las recubre
Ese mismo día, retuve la fragancia
sentí el calor,
tuve las ganas feroces e irrenunciables
de renunciar al espanto
al desamor, al desasosiego.
Desasosegado quedamos
exhaustos
aterrados
porque en ese mismo instante supimos
que las paredes, no siempre callan.
sábado, 29 de septiembre de 2012
sábado, 25 de agosto de 2012
Recóndito
Ir desfigurándose, hasta desaparecer.
Desaparecer del mundo, de los retratos.
Desaparecer por fin y por siempre
de todo lo que te rodea...
del diario íntimo de tu mente.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Lo ajusticié.
Él mismo se encargó de asesinar
el amor que le tenía
le sacó uno a uno
los pedazos,
amputó las extremidades
y dejó que la sangre brotara.
y cuando ya no era más
que un vómito, menjunje de pelos y carne
quiso revivirlo.
como quien vuelve a sí
después de un asesinato.
Demasiado tarde
para un amor abortado,
que pateaste al vacío
y acribillaste sin piedad.
miércoles, 13 de junio de 2012
La esencia.
Me asusto,
eso es todo lo que hago
y es que si pienso
en amarte
nada reconstruye el eco
En cada rincón de este cuarto
siento tu soltura
tus manos frías
las caricias no encontradas
Y si estás tan allá
yo temo,
pero si volvés
nada me apaga,
siento el temblor
amo tanta inconstancia.
Paradoja eterna
verme sola y aturdida
y es que mirar la ventana
ya no me tranquiliza
si no tengo tu distancia
hablándome de imposibles.
Porque perderte es la esencia.
eso es todo lo que hago
y es que si pienso
en amarte
nada reconstruye el eco
En cada rincón de este cuarto
siento tu soltura
tus manos frías
las caricias no encontradas
Y si estás tan allá
yo temo,
pero si volvés
nada me apaga,
siento el temblor
amo tanta inconstancia.
Paradoja eterna
verme sola y aturdida
y es que mirar la ventana
ya no me tranquiliza
si no tengo tu distancia
hablándome de imposibles.
Porque perderte es la esencia.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Seven simple rules for life in Hiding.
1. Never trust a cop in a raincoat.
2. Beware of enthusiasm and of love, each is temporary and quick to sway.
3. When asked if you care about the world’s problems, look deep into the eyes of he who asks, he will not ask you again.
4. Never give your real name.
5. If ever told to look at yourself, never look.
6. Never say or do anything the person standing in front of you cannot understand.
7. Never create anything, it will be misinterpreted, it will chain you and follow you for the rest of your life. And it will never change.
Arthur Rimbaud
2. Beware of enthusiasm and of love, each is temporary and quick to sway.
3. When asked if you care about the world’s problems, look deep into the eyes of he who asks, he will not ask you again.
4. Never give your real name.
5. If ever told to look at yourself, never look.
6. Never say or do anything the person standing in front of you cannot understand.
7. Never create anything, it will be misinterpreted, it will chain you and follow you for the rest of your life. And it will never change.
Arthur Rimbaud
martes, 10 de abril de 2012
Rojjjjo
Llevo algo así como 13 años de poesía en mi espalda
y a la vez,
un cartel en la frente que expresa
que para ser feliz,
debo dejarla.
Y es que claro está,
Ya no me sirve ser tan etérea,
por primera vez en años
creo que Oliverio anda errante.
Todo parte por mi extrema facilidad de ser volátil
pero así sin más, esta vez,
(y por primera) si me importa un pito
Una cosa lleva a la otra,
un día te levantás y sabés que no servís para el amor
porque de nada te sirve vivir entre nubes
si a dos metros de altura
no encontrás
(con dolor en el alma, y en contra de mis principios lo expreso)
con quién hacer el amor volando
Y es que cuando lo encontrás,
lo que te enamora de el,
es su extrema facilidad de situarse en los aires
recubierto por una espesa bruma
que te hace soñarlo, hasta despertarte agotada,
envuelta en una cinta roja.
y a la vez,
un cartel en la frente que expresa
que para ser feliz,
debo dejarla.
Y es que claro está,
Ya no me sirve ser tan etérea,
por primera vez en años
creo que Oliverio anda errante.
Todo parte por mi extrema facilidad de ser volátil
pero así sin más, esta vez,
(y por primera) si me importa un pito
Una cosa lleva a la otra,
un día te levantás y sabés que no servís para el amor
porque de nada te sirve vivir entre nubes
si a dos metros de altura
no encontrás
(con dolor en el alma, y en contra de mis principios lo expreso)
con quién hacer el amor volando
Y es que cuando lo encontrás,
lo que te enamora de el,
es su extrema facilidad de situarse en los aires
recubierto por una espesa bruma
que te hace soñarlo, hasta despertarte agotada,
envuelta en una cinta roja.
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