¿No te sentiste un idiota cuando supiste que ella había sido tuya desde un principio, pero que con tus insanos esfuerzos para hacerla amarte de manera definitiva la habías terminado perdiendo, igual que a todas las anteriores? ¿No hubiera sido más viril perderla porque "no podías ser lo que ella quería", o por algún novelesco tipo de inconsecuencia por el estilo?
Lo decís para darme ánimos. Pero te estás olvidando del tercer hombre.
¿El tercer hombre? ¿Qué tercer hombre?
Ese que caminaba a nuestro lado al caer la tarde, pero que cuando nos volvíamos ya no estaba. Que llevaba años asolando su pasado, pero era más real que nosotros dos juntos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario