domingo, 8 de noviembre de 2009

Pujjjjjj

Para el momento, habíamos perdido la dulzura, ya no nos unía una charla tierna. Nos unía una charla profunda. Por un momento, me sentí confusa, casi aborrecida por mí misma, claramente, pero entre llantos no iba a permitir que la felicidad se fuera con el aire. No me iba a librar tan facilmente de las palabras, esas mismas que llegaban a mí, pero no se permitían salir por mi boca. Como si en mi cerebro hubiera una especie de muro, que no dejaba escapar nada más que el llanto. Y entre nieblas, solo recuerdo un diálogo que más o menos decía así:
- Tengo miedo, no sé que hacer.
- Pero no entiendo, sos tan fría, me lastimás
-Pero no puedo evitarlo, me da miedo perderte.
- Vos estás completamente loca, tenés miedo de perderme, y me perdés por tener miedo

Para este momento la palabra LOCA, no paraba de dar vueltas en mi cerebro, no podía pensar en nada más que en sus palabras, como si el dolor por un momento hiciera un stop. Como si el dolor y el miedo se hubiera convertido en verdad, y no me refiero a lo de "loca" (entre tantas cosas que escuché por ahí: "para no ser un recuerdo hay que ser un re loco".) Pero el resto, el resto si era una verdad pura, como si me conociera desde siempre, como si hubiéramos compartido una vida. Sin embargo era algo tan distinto: TRES horas de noviazgo,
¿Pasionales? Un poco, ¿Lastimada? otro tanto.-

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