Que hacer si te gusta el fotocopiador?, facil le pregunté a Bora, mi compañero de facu naturalmente, el que hace media hora de cola en la fotocopiadora, sabiendo que las del primer piso están vacías, solo para que yo lo vea un ratíto. El siempre tiene la justa, y contestó sabiamente porque el dice ser de esos hombres cupidos.
Problema numero uno: bora, dice que tiene que ser amigo de ambas partes para armar la pareja, y bueno el solo es cliente en ese rubro, por lo cual el fotocopiador no es su amigo, lo cual desplaza todas las tacticas al paso numero uno del NUEVO plan ENAMORANDO AL FOTOCOPIADOR, ahora todo está en que Bora se haga amigo, ya me lo dejó bien clarito:
Bora dice:
intentare hacerme amigo del chabón, son un grupo jodido los fotocopiadores, pero bue voy a ver si entro a su clan. Yo sacaba fotocopias en el kiosco, pero no con tanto swing.
crucen los dedos, esperemos que funcione por todos los tonners del mundo..-
lunes, 13 de octubre de 2008
jueves, 9 de octubre de 2008
.-.
.Tardé tanto tiempo en encontrarte, habría salido a buscarte mi vida, por eso cada segundo es tan importante y no me duelen ya las heridas.
Que mañana será otro día, que el tiempo corre, son verdades casi tan certeras, tan llenas, tan sentidas, como las palabras que solo tu boca sabe pronunciar, tan inexplicables como las letras conectadas que imprimen tus dedos, dibujadas con trazos firmes e indelebles para hacerme sentir que cada vez que te proponés hacerme feliz, no hay nada que te lo impida, mi corazón se abre a escucharlas, recibirlas y guardarlas, hasta el día en que por fín, me encuentres: no en los pasillos del sueño, sinó nuevamente cara a cara, labio a labio, nariz con nariz.-
Que mañana será otro día, que el tiempo corre, son verdades casi tan certeras, tan llenas, tan sentidas, como las palabras que solo tu boca sabe pronunciar, tan inexplicables como las letras conectadas que imprimen tus dedos, dibujadas con trazos firmes e indelebles para hacerme sentir que cada vez que te proponés hacerme feliz, no hay nada que te lo impida, mi corazón se abre a escucharlas, recibirlas y guardarlas, hasta el día en que por fín, me encuentres: no en los pasillos del sueño, sinó nuevamente cara a cara, labio a labio, nariz con nariz.-
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