jueves, 21 de agosto de 2008

Mi príncipe era un hippie de los años sesenta.-

Típicamente mente pueblerina
no tenía huevos para la oficina
subterráneo lugar de rutinaria ideología.
Romántica entonaba los poemas más brillantes
susurrándo al oído de mil representantes:
te amo, te odio, dame más.

No hay comentarios: