Vislumbro el poder del desamor, desato el desasosiego, la tormenta de la nada, la levedad de lo grave, lo insulso que en ocasiones se vuelve poderoso.
Determino innumerables veces lo existencial, me configuro fuerte, veloz y certera, te reduzco a la nada, no existís ni en el recuerdo, ¡pum! el vacío.
Renazco desde los huesos, choco al mundo con la furia de las luces del infierno, la luz que extingue el vacío, el alma mala de las cosas, el poder de lo indescriptible, del ser iluminado.
Luz, terror y poder, reinando las realidades de la mente, la poesía en la música, el sonido de los libros, lo inexplicable se vuelve simple, complicando las simplicidades, somos fuerza, energía. Arremetemos con velocidad el todo que asfixia.
Me desvanezco, así estoy, eso soy.
viernes, 15 de noviembre de 2013
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