Nunca nos olvidaremos de los caras pálidas, de la lluvia, la ventana
no lograrán que olvidemos madrugadas ajenas
menos aún tantas propias.
Lo impropio no es más que lo alejado,
pero te veo con el fondo de nubes,
y te ves tan externo,
no sos más que un hombre, hombre y título
de hombre y de otras tantas cosas
título que no te dí, que robaste.
Actuás ajeno, relajado,
como quien roba una flor, despojado de toda culpabilidad
¿quién soy yo para juzgarte?
rompés tantas leyes, y no me importa,
no puedo tenerte y no,
quererte y no,
dejarte ser y no,
porque respeto y entiendo, debo optar por una.
como si la ley fuera algo más que penar lo que no nos gusta,
pero vos me gustás, dejémoslo ser.
jueves, 27 de junio de 2013
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